Para muchas personas, ahorrar dinero es una tarea sumamente difícil. Esto es algo comprensible debido a la sociedad consumista en la que vivimos. Estamos en una comunidad en donde vivir al crédito es visto como algo normal, y donde parece que el costo de vida va creciendo, pero los salarios no crecen a la par. Sumándole a eso, estamos rodeado de prensa y personas con comentarios muy negativos, que sólo re-confirman que la vida es cada vez más cara.

Si bien en parte es verdad, debido a la inflación los costos de vida suben y debido a la alta competitividad laboral los salarios no crecen tanto, la realidad es que igual estamos en una muy buena situación para vivir. Si el costo de vida está subiendo demasiado para alguien, es porque permite que esto pase, cuando se puede evitar fácilmente. Creo que detrás de la capacidad de gasto y ahorro de cada uno, hay un tema tanto psicológico como técnico. Para mi ahorrar siempre fue una mezcla de convencimiento mental y desarrollo de nuevos hábitos.

Debido a esto, he armado 10 recomendaciones sobre cómo ahorrar dinero de manera sencilla, pasos tanto psicológicos como técnicos, para que puedas aplicar en tu día a día. Algunas aplican más que todo para personas a las cuales se les hace muy difícil ahorrar, por ende, no todos los pasos aplican para todos. Si tu falta de capacidad de ahorro no es tan crítica, puede que no necesitas todas las recomendaciones, utiliza las que te hagan falta.

1) Deja de querer impresionar a otros

Esta es la razón principal por la cual la gente gasta de más, y lo peor es que muchos no se dan cuenta. En todas nuestras etapas de vida, como humanos alguna vez hemos querido impresionar a otros y vernos bien ante la sociedad. Desde niño, ya estamos comparando juguetes con amigos, ropa, actividades en familia, etc. Mientras vamos creciendo, éstas comparaciones van cambiando y aumentando. Pasan a ser cosas como un amigo que se compró un carro del año, otra amiga que subió una foto en redes sociales sobre su viaje por Europa, un primo que metió a sus hijos a uno de los mejores colegios de la ciudad, tu hermana menor que se compró un departamento en la mejor ubicación, entre otros.

Este tipo de comparaciones son normales, pero se supera con una buena base de valores y personalidad. La verdad es que a muchos no les importa si cuentas todas estas cosas materiales, cada uno anda con sus propios problemas y sin tiempo para estar pendiente de eso. La gente que realmente te quiere, prefiere verte sin tantas cosas y feliz, que, con muchas cosas, pero estresado y ahogado en deudas.

Si estas rodeado de personas que dan importancia a tus cosas materiales, y temes lo que pueden pensar de ti, entonces el problema está en ellos por fijarse en cosas tan banales, y a la vez, el problema está en ti por preocuparte en lo que dirían de tí. La mejor recomendación sería que cambies de círculo y dejes de compararte tanto con otros. El único con quien deberías compararte es contigo mismo y asegurar de que cada día veas en progreso en tu propia felicidad.

2) Imagínate en situaciones adversas

Muchas veces me ha ayudado imaginarme en situaciones críticas en la vida para poder ahorrar dinero fácil. Ésta es una técnica que podría ser un poco extrema para muchos, pero podría funcionar muy bien, no sólo para ahorrar, si no también cuando piensas invertir en algo que puede ser arriesgado. Se trata de ponerte en el lugar de una realidad extrema que no te está pasando actualmente, pero que tranquilamente te podría pasar. Vamos con dos ejemplos para explicar bien este ejercicio.

Por un lado, tenemos el caso de una chica universitaria llamada Carla, que tuvo su primer hijo a los 18 años y el padre abandonó a ambos. Al pasar esto, Carla tuvo que conseguir un trabajo a la par de sus estudios para poder pagar los gastos de su hijo, aun así, tras mucho trabajo y sacrificio, vive feliz ya que sabe que está siendo responsable y provee para su hijo. La pregunta acá es, si Carla nunca hubiese salido embarazada, ¿podría haber conseguido un trabajo a la par de sus estudios para poner el mismo monto que va para su hijo en una cuenta de ahorros?

Como otro ejemplo tenemos a David, un venezolano migrante que tuvo que dejar su trabajo exitoso en Venezuela por cambios radicales en su gobierno, para ir a empezar desde cero en otro país. Ahora, David consiguió un trabajo donde gana la mitad de lo que recibía de salario cuando todo iba bien en su país natal. Aparte de eso, debe enviar la mitad de sus ingresos a sus hermanos y padres en Venezuela, quienes antes se podían mantener solos. En resumen, David ahora vive con el 25% de lo que ganaba antes. La pregunta en este caso es, si no hubiese pasado esta terrible situación que obligue a David migrar, y todo seguía igual en su país y se quedaba, ¿hubiese podido vivir con el 25% de su salario y colocar ese otro 75% en una cuenta de ahorros?

La verdad en ambos casos es que si, se puede. Es solo que no lo hacemos porque nos la estamos llevando fácil. A veces, los seres humanos tenemos que esperar a que nos sucedan cosas drásticas para poder recién reaccionar o tomar acción, y son situaciones que le podría pasar a cualquiera. En realidad, puedes vivir tranquilamente sin tener que gastar todo o más que tus ingresos, es sólo que elegimos no hacerlo. Recomiendo que si te cuesta mucho ahorrar dinero, te pongas en ésta situación mentalmente y verás lo sencillo que se te va a hacer ahorrar en el futuro.

3) Recuerda una etapa anterior en tu vida

Todos tenemos diferentes etapas en la vida. Posiblemente alguna vez fuiste adolescente sin gasto alguno, luego un universitario con gastos mayores, de ahí un joven profesional, luego una pareja joven alquilando un departamento, una pareja casada con hijos, etc. Mientras pasamos de una etapa a otra, es normal que suban los gastos, pero el problema está que a veces nos olvidamos por completo de cómo vivíamos en la etapa anterior y que vivíamos bien. Si tan sólo recordáramos más seguido esa etapa anterior, el ahorro podría ser mucho más sencillo. Vamos con un ejemplo de un joven profesional “Juan” que recibe su primer salario, pues ahí generalmente empieza el mal hábito del despilfarro.

Juan obtiene su primer trabajo, y con eso su primer sueldo. Lo primero que desea hacer es vivir a la altura de un joven profesional que con mucho sacrificio y estudios logró un trabajo decente y obtiene su primer ingreso. Entonces, Juan empieza a salir a restaurantes buenos con sus compañeros de trabajo tres veces por semana, sale de fiesta con sus amigos de universidad todos los fines de semana, da su cuota inicial para un carro nuevo para que ya no lo vean en transporte público, se compra ropa de marca para verse bien en la oficina, entre otras cosas. Como Juan sólo gana entre 300 y 400 dólares por ser practicante, saca una tarjeta de crédito, con el pretexto de que todo el mundo lo hace, para que le alcance pagar su nuevo estilo de vida. Y así como jugando, Juan empezó su esclavitud a la deuda.

Si Juan tan sólo hubiese recordado su etapa universitaria, y como podía vivir tranquilo sin necesariamente tener tantos gastos, podría haber ahorrado dinero mucho más, en vez de empezar a endeudarse. ¿Qué le costaba a Juan mantenerse en transporte público hasta ahorrar dinero suficiente para comprar un carro de segunda? ¿Porque no comprar sólo un poco de ropa de marca para la oficina? ¿Porque no comer en restaurantes buenos una vez al mes en vez de 3 veces por semana?  ¿Porque no salir de fiesta uno que otro fin de semana en vez de todos? Por qué no lo hizo si hace tan solo unos meses como universitario, ¡vivía con mucho menos que lo que gasta ahora y vivía bien!

No digo que no te des tus gustos al recibir un ingreso nuevo, está bien darte ese “upgrade” de tu etapa anterior, pero que sea de manera moderada y consciente. Recuerda lo bien que lo pasabas antes sin gastar de más y no te apresures en tener tantas cosas nuevas rápido. Este mismo comportamiento es aplicable en cualquier etapa de tu vida, haz mejoras mientras vas pasando de una etapa a otra, pero de manera controlada. No intentes cambiar todo tu estilo de vida repentinamente si no te alcanza, pues a la larga, te va a costar mucho más.

4) Practica un hobby o deporte que te apasione

Una nueva pasión que te distraiga de todas las tentaciones de gasto en el día a día siempre es algo bienvenido. Algo que cuando lo realices te satisfaga y no te veas con la necesidad de gastar en algo extra para ser feliz. Recomiendo que sea una actividad que te llene realmente, puede ser espiritualmente, físicamente, mentalmente, entre otros. Un deporte o una actividad artística puede funcionar muy bien.

Lo único que debes asegurar es de que esa actividad no sea algo que te vaya a costar más de lo que puedes pagar, y que sea algo de acorde a tu realidad. Por ejemplo, si ganas 1000 dólares al mes y tus gastos fijos son 900 dólares, pues no te metas a una actividad que requiere mucha inversión como motocross o navegación en vela. Piensa en algo más como tocar guitarra o salir a correr, que requiera una inversión más baja pero igual te puede entretener muy bien.

Personalmente, tengo la suerte de surfear desde los 19 años, es una actividad que me llena física y espiritualmente. Basta con una buena sesión de 2 horas y mi día ya está hecho, no necesito más. Ninguna cena cara, ropa nueva, viaje de fin de semana o fiesta exclusiva podrían reemplazar o superar esas dos horas de satisfacción total en mi día. La inversión inicial fue comprar una tabla y wetsuit que me duran 2 a 3 años y el costo del día por bajar a la playa es de 5 dólares para gasolina. Si tienes la suerte de encontrar una actividad que te llene de esa manera, te puede ayudar bastante en evitar cualquier gasto innecesario en tu vida.

5) Sal de cualquier deuda pendiente

Esto es el primer paso técnico para empezar a ahorrar. Se te va a ser imposible acumular un monto considerable de dinero si tienes una deuda pendiente que acumula intereses con el tiempo. Si intentas hacerlo a la par, el proceso de ahorro será mucho más lento, ya que es probable que la deuda crezca igual o más rápido que lo que vas ahorrando, sobre todo si estás pagando las cuotas mínimas. Tu prioridad debe ser eliminar esta deuda en su totalidad, para evitar un gasto mensual innecesario que podría estar yendo hacia tu ahorro.

6) No pagues cosas a crédito

Una vez que eliminas tu deuda, el siguiente paso es dejar de pasar tu tarjeta de crédito para comprar cosas que no alcancen con tu ingreso regular. De ahora en adelante, si no te alcanza algo, simplemente no lo compres. Si te cuesta demasiado no comprarlo, es ahí donde puedes utilizar todas las recomendaciones psicológicas que comenté anteriormente en este artículo. Seguir pagando cosas a crédito simplemente va a seguir acumulando la deuda pendiente de la cual tanto te estas esforzando en salir, y no vas a poder avanzar en absoluto.

7) Págate a ti mismo primero

Una vez que eliminaste tu deuda y dejaste de pagar a crédito, ya recién puedes empezar a ahorrar de verdad. La mejor manera de empezar esto, es colocando una meta de cuánto quieres tener en una cierta cantidad de tiempo. Luego, dividirlo en cuotas fijas según las fechas que recibes un ingreso.

Por ejemplo, si tienes como meta ahorrar 5,000 dólares en 1 año, y cuentas con un salario fijo mensual, divide ese monto total en 12 cuotas mensuales, en este caso, termina siendo cuotas de 416 dólares al mes. Luego, apenas recibes ese salario mensual, depositas esos 416 dólares en una cuenta aparte, y vives el mes con el resto del dinero. Esto lo debes hacer de manera obligatoria y antes de realizar cualquier otro gasto. Antes de tus costos fijos como tu alquiler mensual de vivienda, cuota de auto, colegio de tus hijos, luz, teléfono, entre otros; viene ese pago a ti mismo.

Es cuestión de empezar este hábito y acostumbrarte a realizar este pago como si no tuvieses otra opción, dándole aún más importancia el pago a ti mismo que el resto de tus gastos. Una vez pagado, debes olvidarte por completo de que ese dinero exista, al menos hasta que cumplas tu meta de ahorro. Puede que cueste un poco al inicio, sobre todo si tienes la costumbre de gastar de más, pero si mantienes esta disciplina por unos meses, el resto de tiempo se te hará mucho más sencillo.

8) Elabora un presupuesto mensual y limítalo

Esta es la única parte en donde vas a tener que sentarte y hacer un poco de trabajo manual, pero al final te va a ayudar a organizarte mucho mejor. Recomiendo utilizar un cuadro en Excel ya que puedes guardarlo y repetir el mismo formato para todos los siguientes meses.

Primero, debes colocar un cuadro con todos tus ingresos del mes y el total de la suma de tus ingresos. Acá muestro un ejemplo:

Segundo, haz una lista de todos tus gastos obligatorios, los que de todas maneras tienes que pagar. Encabezando esta lista es el pago a ti mismo, cuyo monto va a depender de la meta de ahorro que te pusiste anteriormente. Luego, sigues con los pagos obligatorios para sobrevivir como alquiler, hipoteca, luz, agua, mantenimiento, teléfono, seguro, ropa, comida, etc. Al final, a el total de la suma de tus ingresos le restas los gastos obligatorios. Quedaría así:

Por último, haz una lista de gastos electivos. Éstos son los que no son necesarios para vivir, pero si para tener un buen estilo de vida, pueden ser cosas como salidas, deporte, viajes, cursos, entre otros. Luego, decide que tan importante es cada una de estas actividades para tu felicidad, y les ponles un porcentaje a cada uno, como si fuese una nota. El porcentaje de todas las actividades deben sumar un 100% y debes poner un porcentaje mayor a las que son más importantes para ti. Por último, multiplicas el total que quedo de tu ingreso menos tus gastos obligatorios, y lo multiplicas por el porcentaje asignado en cada actividad. El monto que figura vendría a ser lo máximo que gastarías en cada actividad. Estos gastos también son igual de importantes y deberías tener dinero para cubrirlos, pero en caso no tenerlo, son los que tendrás que sacrificar. El cuadro final te debería quedar algo así:

Una vez asignado el monto a gastar de tus gastos electivos, asegúrate de no gastar por encima del límite. También puedes utilizarlo como plan de ahorro para una actividad en particular, por ejemplo, si en vez de viajar una vez al mes lo haces cada tres meses a un lugar mejor, ese gasto de viaje mensual podría servir como un ahorro para un viaje más grande cada trimestre. Este último paso de dividir los gastos electivos en porcentajes no es algo obligatorio, si se complica mucho no es necesario hacerlo, pero si es obligatorio vivir con el total de ingresos menos gastos obligatorios por el resto del mes.

9) Compra sólo lo que realmente necesitas

Este paso se trata de saber priorizar tus gastos y no comprar por impulso. Trata de organizarte y poder clasificar únicamente lo que realmente necesitas. Esto puede ser cosas como comida, ropa, medicamentos, deporte, viajes, cine, entre otras cosas. Cada persona es diferente y sus prioridades de gasto para ser feliz pueden ser completamente distintas según sus necesidades. Hay unas personas que no pueden vivir sin un medicamento especial, otros sin comer 5 veces al día, otros sin practicar su deporte favorito por las mañanas, etc. Es cuestión de saber lo que tú mismo necesitas para ser feliz, y priorizar esos gastos.

Trata de evitar las compras de impulso por oferta. Muchas veces no necesitas estos objetos o peor aún, no hay espacio donde colocarlos. Hay que dejar de pensar que estas ganando en la compra por estar barato y que en algún momento lo vas a necesitar. Al final, muchos de estos objetos terminan usándose una sola vez y luego ocupando espacio que no tienes en casa, convirtiéndote más pobre y desordenado.

Es mucho mejor comprar lo que necesitas en el momento que lo necesitas al precio que esté, a comprar algo que no necesites por oferta. Al final, si compras algo que realmente necesitas, aun este caro, al menos lo vas a usar y hay un retorno de inversión de por medio. En cambio, en una compra por oferta de algo que no necesitas ahí mismo, puede que te de una satisfacción instantánea por la emoción de la compra, pero a largo plazo solo te traerá problemas de espacio y dinero al no necesitarlo.

10) Mira crecer tus ahorros

Este último paso es el premio al final del esfuerzo. Cada fin de mes revisa cuanto vas de ahorro y siéntete bien. Esto es parecido a la satisfacción de ir al gimnasio y ver que estas en mejor forma, vas viendo que el esfuerzo va valiendo la pena al acercarte a tu meta final. Cuando ves tus ahorros creciendo, simplemente vas a atraer más de lo mismo, y el proceso será mucho más sencillo. Además, estarás motivado a querer aumentarlo más rápido. Esto te puede servir como un empujón para conseguir más ingresos o ver la manera de cortar más gastos innecesarios.

 

Espero que estas recomendaciones te ayuden poder ahorrar dinero de una manera sencilla. La mayoría de éstas recomendaciones las utilizo personalmente y me han funcionado bien. Fíjate cuáles son en las que debes empezar a trabajar más y aplícalo desde ya, pues empezar a ahorrar es algo esencial para poder tener capital con el cual empezar a invertir más adelante.

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